29 de enero de 2014

Tomas nocturnas con múltiples (colecho)

No puedo ofrecer estadísticas fiables, pero me da la sensación, cuando hablo con otras madres de gemelos, de que hay una relación entre haber vivido una crianza infernal ("sufrí más que Cristo en la cruz", me llegó a decir una), con haber dado biberón (a veces tras un tiempo de lactancia mixta) y no colechar. Yo en cambio he disfrutado de la crianza de mis dos cachorritos, se me ha hecho mucho más llevadera de lo esperado y lo atribuyo en gran medida al colecho y a la lactancia materna, que facilita mucho las cosas.

Ya dije en un post anterior que cuando una quiere dar el pecho a gemelos, el colecho me parece la mejor manera de sobrevivir a las noches, porque evita que la madre tenga que levantarse de la cama, dar la luz, e incluso abrir los ojos.

Pero las noches gemelares, pese al colecho, siguen teniendo su truco y requieren de paciencia "múltiple" (cuando las madres "únicas" se quejan de sus noches, a veces me dan ganas de darles una colleja y que vivieran una noche cualquiera de las que tenía que pasar yo...).

Voy a explicar, por si me lee otra madre múltiple buscando ideas, como me las apañé yo los primeros meses (a mis hijos, de casi 14 meses a fecha de hoy, ya los tengo destetados por la noche, que no por el día).

El cojín de lactancia por la noche
 En mi caso el primer mes estuve sincronizando a los gemelos en las tomas de día y de noche. Les daba las tomas simultáneamente, usando un cojín de lactancia cuadrado fabricado por mí misma a imitaciónde los comerciales.
Dar las tomas simultáneamente significa que la teta se da "a demanda"(comme il faut) del gemelo más hambriento y "a oferta" para el segundo gemelo. Es decir, que cuando uno de los angelitoss pedía, aunque el otro estuviera dormido o distraído, me los ponía al pecho a los dos al mismo tiempo. El gemelo hambriento mamaba, es evidente, y el otro también (y poco importa si lo hacía con menos ímpetu) porque ya lo dice el gran Carlos González, que "la teta es como el jamón de jabugo: poco importa que tengas poca hambre, si te lo ofrecen, siempre comes". Jamás en todas las tomas me encontré con la situación de que el gemelo menos hambriento rechazara mamar: siempre vaciaba su pecho. Lo único que sucedió es que el bebé que solía ser menos vehemente pidiendo (el Angelito1) engordó meteóricamente debido a que comía al mismo ritmo que el pedigüeño Angelito2 (alias "el barracuda").
Las tomas se sucedían cada dos horas más o menos.
Por la noche el primer mes también simultaneaba las tomas.
Mi colecho consistía en que yo estaba con los angelitos, uno a cada lado, en la cama de matrimonio (y el padre en tándem o en otra habitación, por roncar: dar el pecho a gemelos de noche y aguantar ronquidos ya superaba mi umbral de tolerancia). El cojín de lactancia y las mantas y cojines supletorios para poner a los pequeños "a la altura" los tenía cerca. Cuando uno de los angelitos pedía de noche, me incorporaba, me colocaba el cojín y a los gemelos en posición de rugby, aunque ello supusiera despertar a uno.

Aquí habrá madres que piensen que eso es cruel y que se les parte el alma si les toca despertar a un bebé para comer, pero no recuerdo que jamás de los jamases el gemelo menos hambriento llorara y se quejara por haberle despertado, si de lo que se trataba era de tomar teta: comía dormitando hasta quedarse frito de nuevo.
Para ponerme el cojín de lactancia tenía que encender la luz, o bien dormir con una luz ambiental muy tenue.
Además, muy peripuesta yo, escribía en el libro de tomas que recomiendan para los gemelos, en el que relataba la hora de toma, la duración de la toma y el pecho al que ponía a cada gemelo (porque a veces repetían y a veces les cambiana, y quería ver si había diferencias), así como otras observaciones.
Ya hablaré en otra entrada sobre si es útil o no es útil escribir un libro de tomas de gemelos los primeros meses. El caso es que para escribir también necesitaba la luz.
Mientras daba el pecho con el cojín tenía que estar sentada en la cama pero intentaba ponerme cojines para estar cómoda y dormitar, aunque a veces ese rato me lo pasaba despierta disfrutando de la ternura de mis bebés (aiiinnns quien lo volviera a vivir) o grabándoles los ruiditos (tosecitas, ruiditos de succión) con el móvil (qué frikismo, ¿verdad?).

Acabada la toma los bebés quedaban fritos, yo desmontaba el chiringuito y los volvía a colocar en su sitio a dormir, y sólo alguna vez les tenía que dar tumbada un poco más para que se durmieran, si les había molestado mucho el cambio de posición. Como el primer mes los bebés duermen como troncos, no recuerdo que hubiera mucho jaleo con esto.

Yo lo hice así y la paciencia me duró alrededor de un mes. El calor que da el cojín de lactancia, junto con la parafernalia de tener que incorporarse para ponérselo, colocar varias mantas y cojines supletorios, estar con una luz encendida y toda la pesca, pudo conmigo y a partir del segundo mes recurrí a la técnica que utilizan la mayor parte de madres lactantes múltiples por la noche: el "vuelta y vuelta".

Técnica del "vuelta y vuelta"

Cuando decidí mandar el cojín de lactancia más lejos que las nubes (y casi me planteé quemarlo), me limité a desincronizar a los gemelos por la noche (por el día no porque la sincronización supone un ahorro de tiempo grande). Esto sucedió cuando tenían apenas dos meses, ya habían pasado un par de brotes de crecimiento, y las tomas eran más o menos constantes en número y de duración moderada.
En el vuelta y vuelta la madre simplemente da el pecho tumbada al gemelo que lo pida y que tiene a su lado. Cuando pida el otro se gira para el otro lado, y así toda la noche. Idealmente hay que dar el pecho que queda más cercano a la cama, porque de esta manera se tuerce menos la espalda, pero luego cada mujer hace lo que le conviene más, en función de lo que cuelgue su pecho, del tamaño del pecho, de como se agarre el niño, o de la posición que ella encuentre más cómoda ("Lactancia y espalda" puede ser el título de otra entrada).

Entre estar de un lado y de otro hay un espacio de tiempo de desincronización que hay que intentar ajustar para que sea el menor posible pero sin solapamientos, a fin de que la madre tenga más rato de descanso entre tomas y que la toma sea gemelo1+gemelo2 muy seguido.
El desfase de hambre nocturna entre mis angelitos sería como de 15-20 minutos (suficiente para que el primero acabara la toma a esa edad y yo girarme para darle al segundo). Mis angelitos eran bastante matemáticos, hasta el punto de hacerme idea de la hora por las tomas, pero si esto no sucede así habra que ajustar el método.

Yo les dormía a la teta por turnos, y el padre se encargaba del último (si estaba muy cansado se dormía en brazos del padre, pero no siempre se mantenía así cuando tocaba trasladarlo a la cama).
En esta fase mandé el diario de tomas a tomar por saco porque ya no tenía sentido mantenerlo.

Ni qué decir tiene que la desincronización a veces no era perfecta y uno de los angelitos se quejaba de hambre mientras yo seguía dando al otro. He de confesar que mi pereza por no incorporarme y ponserme de nuevo una almohada o cojín para darle a los dos al mismo tiempo a veces provocaba que la situación acabase en pifostio, con uno de los angelitos reclamando teta y el otro armando espolio si se la quitaba demasiado pronto. En estos casos la participación d l padre para calmar a uno de los gemelos hasta que le toque el turno es crucial.

Llegué a probar posturas insólitas para dar de mamar a los dos al mismo tiempo estando yo tumbada, pero si el tamaño de sus cuerpos no lo permite, hay poco que hacer (ya hablaré de posturas en profundidad en otra entrada, porque dan risa). Pero es que es indudable que las noches con múltiples pueden ponerse duras.



Chupar por chupar

Con el paso de los meses la reducción del tiempo en cada toma facilitaba la situación, pero seguían produciéndose eventuales episodios de crisis por "coincidencia gemelar" (agravados por mi pereza de tener que incorporarme).
A pesar de todo el vuelta y vuelta supuso una liberación para mí y una mejora de la calidad del descanso con respecto a incorporarse para ponerse el cojín de lactancia.
Pasaron los meses y hacia los 4-6 meses los niños tienden a reducir las tomas nocturnas, a menudo suprimiendo la toma de primera hora de la madrugada, y espaciando las tomas no dos horas, sino a veces tres y cuatro horas. El récord de dormir del tirón en aquella época del Angelito1 fue de 5 horas y del Angelito2, seis horas (no me lo podía creer y hasta me preocupé, y tuve que comprobar si respiraban...). Pero fueron noches excepcionales.
Alrededor de los 8-9 meses de edad las tomas nocturnas son muy cortas y se empieza a hacer evidente que de las 3 o 4 tomas que hacía cada uno, solo una era claramente alimenticia, y las demás eran de succión no nutritiva, para calmarse y volverse a dormir entre distintas fases de sueño. Además les costaba más dormirse a la teta sin más: necesitaban mucho más rato de teta para dormirse.

Si con un niño único la gente ya se empieza a quejar de esta situación, imaginaos con dos. Había noches con más de 12 despertares en total, sin contar las crisis por sincronización indeseada de gemelos. A estas edades ya se les puede dar teta a los dos al mismo tiempo estando tumbada boca arriba, con el brazo debajo de cada uno para colocarles en posición, pero a mí me daba una sensación humillante y cuando la psicología entra emn juego, hay que replantarse la técnica de lactancia.

Llegó un momento que mi malhumor era evidente, la dinámica familiar se estaba resintiendo y recurrí al destete nocturno mediante el plan Padre. Tras unas cuantas noches en las que el padre era el que se levantaba y daba biberón o brazos (ahora los angelitos se pegaban como un toffee a él), la toma de biberón desapareció por sí sola y empezaron a dormir del tirón toda la noche, solamente con eventuales despertares reclamando atención que se solucionaban con bracitos.

Eso sí, no lo voy a  pintar todo de color de rosa: lágrimas ha habido porque mis angelitos son de los que les cuesta dormir: no quieren chupete, ni juguetes, ni carruseles con lucecitas, ni canciones de cuna, ni arrullos, ni movimientos...En cuanto la hamaquita y la teta desaparecieron de su rutina de dormir, necesitaron estar muy cansados para "aceptar" dormirse.
Me irritan un poco los vendedores de métodos para dormir "sin lágrimas" porque lágrimas suele haber, aunque no es lo mismo llorar solo que llorar en brazos. Cada niño es un mundo y sus padres han de buscar la solución más conciliadora con su ideología y costumbres, y adaptarse a la respuesta del niño, intentando respetar sus ritmos y hacerle llorar lo menos posible.

Lo que quiero insistir es que no es necesario abandonar la lactancia para mejorar la calidad del sueño familiar. Hay alternativas respetuosas para la teta nocturna.

Consejos tras la experiencia

Si volviera a nacer y a criar a mis hijos (ainns, volvería sin dudar a sus tiempos "de pequeñitos", pese a lo duro que pueda parecer todo...) pondría más cuidado en intentar dormirles de otras maneras aparte de al pecho, para facilitar el destete nocturno posterior. ¡¡Pero es que dormir a la teta es tan inmediato y eficaz que cuesta renunciar a esa comodidad!! Aconsejan involucrar más al padre a la hora de dormir e intentar dormirles de otras maneras (acunándoles, cantándoles...). Ya digo que los mios no querían mariconadas de esas y mis opciones se vieron muy reducidas, pero hay niños más adaptables.
 
Ante todo hay que entender que si acostumbras a un niño a algo bueno para él (dormirse a la teta debe ser un placer de dioses) va a costar hacer que renuncie a ello sin quejarse. No debemos impacientarnos ni culparles, y haremos acopio de paciencia y sentido común para detectar las asociaciones que se deseen corregir (teta para dormir) y sustituirlas por otra rutina respetuosa (teta en el sofá pero después a dormir con papá, o como sea).

Qué opinais, ¿pensais que lo he hecho tan mal?¿Da la sensación de haberlo pasado fatal?

2 comentarios:

  1. Vaya....La pasó tal cual!...Hoy mismo nenas tienen 15 meses...Y aún tienen tomas nocturnas....Eso sí cosechamos y el sueño mío es un poco digno....estoy en proceso de retirar las tomas nocturnas....pues hay muchas veces que amanezco totalmente adolorida de la espalda...Mi granumero problema es que mi esposo se encuentra de viaje por trabajo...Y eso durará unos 3 meses más. ..quiero intentar calmarlos yo por la noche...Pero no se si vaya a funcionar...A ver que pasa...beso y gracias por tu experiencia. ..acabo de conocer tu Blogg. .Y me encantó ...imagino que tus príncipes ya están grandes..Pero igual gracias por tu experiencia

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  2. Consejos de la Leche2 de diciembre de 2016, 9:22

    Gracias Anita por tu amable comentario. Ánimo que todo se pasa. Lo del dolor de espalda, si prevés que va para largo, intenta solucionarlo mediante almohadones que te mejoren la postura durante el cohecho, o medicación compatible con la lactancia. Con quince meses y si las tomas de día perduran, intentar reducir las tomas nocturnas de chupar por chupar no deberían repercutir en la lactancia, pero con esa edad yo intentaría prescindir del chupete, sobretodo si ya empiezan a tener dientes. Un agrazo grande!

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